Cómo crear un proyecto social viable – Potencial Disruptivo

Si estás leyendo este artículo es posible que ya hayas vivido una experiencia transformadora a través de un voluntariado, y quizás, te hayas dado cuenta de que puedes ayudar a otros mucho más de lo que creías.

Así es como muchas personas llegan a la idea de crear un proyecto social que les permita ganarse la vida a la vez que ayudan a otros a vivir mejor.

En este post te voy a contar algunos aspectos que debes tener en cuenta antes de lanzarte al apasionante mundo del emprendimiento social.

1. Qué es el emprendimiento social

Lo primero que debes tener en cuenta es que el emprendimiento social no va de crear una ONG, sino que va de crear una empresa, y por lo tanto, comparte con el resto de empresas los mismos retos en cuanto a viabilidad, captación de clientes, creación de marca, etc.

Lo que diferencia un proyecto social de otro que no lo es pueden ser distintos aspectos como la propia actividad en sí que lleva a cabo la empresa, el hecho de destinar sus beneficios a una causa social, etc.

Es decir, aunque la razón de ser de un proyecto social es resolver un problema social concreto, el funcionamiento general no difiere mucho del de una empresa tradicional.

2. ¿Te ves como emprendedor? ¿O solo quieres ayudar?

Sin lugar a dudas, el emprendimiento social es una forma excelente de crear un impacto social positivo en la sociedad a la par que creas un trabajo con sentido para ti, e incluso, para otras personas.

Sin embargo, emprender no es para todo el mundo. Se necesita tener autodisciplina y ser consciente de que estar al frente de un proyecto poco tiene que ver con tener un trabajo de 8 horas.

Como ya hemos señalado, independientemente del fin social del proyecto, tu papel no iba a ser muy diferente al de un autónomo o empresario tradicional.

3. Rentabilidad social vs rentabilidad económica

Uno de los principales retos a los que se enfrenta el emprendedor social es a velar por la rentabilidad social, pero también, por la rentabilidad económica del proyecto. Y es que sin rentabilidad económica el proyecto no es viable, y por lo tanto, acabará por no haber tampoco rentabilidad social.

No pierdas de vista tu círculo de influencia y trata de mantenerte dentro de él, o pronto, la frustración dará al traste con tu proyecto.

También es importante que antes de emprender te deshagas de todas las creencias limitantes que tengas sobre el dinero y sobre la venta ya que de lo contrario tú mismo serás el mayor freno de mano del proyecto.

Recuerda que el dinero es neutro, ni bueno, ni malo. Es una herramienta que potencia lo que ya hay en las personas. Y si lo que hay es bueno, el dinero funciona como propulsor.

4. Cómo vas a aportar valor a tus clientes

Según cuál sea tu proyecto social es posible que el beneficiario no coincida con el cliente. Es decir, que por un lado está el cliente que compra aquello que ofreces, y por otro lado, está la persona (o causa) a quién ayudas.

Esto es muy importante que lo tengas en cuenta ya que debes entender que los clientes son el motor que te permitirá llevar a cabo tu labor social. Sin clientes, la rueda no gira. Así que una de las preguntas más importantes que debes resolver es… ¿Quién va a ser mi cliente y cómo voy  a aportarle valor con mis proyectos o servicios?

Espero que este post te haya servido para comprender que en un proyecto social no debes olvidar la parte más empresarial, que aunque sea la que menos te gusta, es absolutamente necesaria para que el proyecto funcione y pueda ayudar cada vez a más personas.

Autor

Diana Rebollar

Creadora de Potencial Disruptivo

info@potencialdisruptivo.com

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