Alejandra Palma

Que nadie venga a ti, sin irse mejor y más feliz

Alejandra Palma

Mi nombre es Alejandra Palma, tengo 22 años, y soy sevillana, siempre he tenido la suerte de vivir en mi ciudad, desde los 17 años me he dedicado hacer diferentes voluntariados ayudando a personas de mi ciudad.  Comencé haciendo voluntariados con mi colegio,  ayude en los típicos voluntariados de llevar comidas a personas sin recursos en el banco de alimentos, pero digo típicos porque me di cuenta de que tenía más ganas de darme a los demás, asique que me apunté a una fundación llamada Prodean, donde íbamos a un barrio de Sevilla que se llama Torreblanca donde viven personas de diferentes etnias, culturas y por desgracia viven en unas condiciones de vida desfavorables. Allí, íbamos una vez en semana a enseñar valores de vida, a enseñar a comportarse en casa, a pintar, recortar, en definitiva a poder sobrevivir con una buena educación basada en unos valores morales.

Sin duda, este fue el voluntariado que más me costó, pues cada niño sin darse cuenta, te contaba la historia de sus vidas, donde vivían y veían cosas desagradables y más para la figura de un niño. Me costó mucho, sobre todo, el yo ver con mis propios ojos sus condiciones de vida, asimilar, que al otro lado de la ciudad, vivían personas con esas condiciones de vida, totalmente pobres. Me costo también, adaptarme a ellos, a su modo de ver la vida, de vivir el día a día sin ningún tipo de recurso, sin embargo, ellos sin ningún tipo de recompensa y vergüenza  te invitaban a su casa, para que conocieras a su familia, muchos tenían la suerte de tener una casa porque tenían techo pero otros vivían en chabolas y aun así me la enseñaban con una sonrisa de oreja a oreja. Pero el hecho de que costara me duro poco pues ellos siempre con esa felicidad que tienen por estar con ellos  te hacían sentirte como uno más, sin darme cuenta, me convertí en una amiga de la familia donde me miraban con una admiración simplemente por dedicarle unas horas a la semanas. Es ahí, donde descubrí que cualquier tipo de ayuda que podía aportar era la cosa  más gratificante que he hecho en la vida. Y sobre todo, que ellos han sido los que sin duda me han ayudado a mí, me parece egoísta, que me ayude compararlo con mi  vida, pero es la verdad, te hace apreciar y valorar cosas en tu vida que  ves tan normal como es el hecho de que tengas agua o luz en casa, calefacción o mantas para no pasar frío  o simplemente que llegue pan todos los días a casa. Y sobre todo, darte cuenta de lo importante que es agradecer.

También empecé a ir a residencias de ancianos como Regina Mundí y Claret para acompañarles y hacer que no se sintiesen solos en ningún momento del día.

Me di cuenta que el voluntariado se había convertido en algo inherente en mí, cada año cambiaba de actividad en mi ciudad para poder ayudar, en diferentes circunstancias, a personas de mi ciudad. Así que también empecé a darle catequesis a unos niños sin recursos  en una Iglesia del barrio del Tiro de línea, donde descubrí que no hay mayor orgullo que un niño te de las gracias solamente por ir a verles y dedicarles tiempo.

El año pasado estuve de Erasmus, y tuve la suerte de poder ayudar en Mensa della fraternita Caritas, un comedor social de Bolonia (Italia), donde me di cuenta de la pobreza que había en esa ciudad que para mí era tan divertida. Por ello decidí  hacer algo más por ellos, asique me dispuse a hacer sándwiches y repartirlo a las personas que dormían en la calle y que, por diversos motivos, no podían asistir a este comedor social.  Este año he tenido que dedicarme a un voluntariado más especial, mi abuelo, pero en nada y deseando estoy, volveré a ayudar a mi ciudad.

Soy muy partidaria de los voluntariados que te rodean, en mi opinión no hace falta irse fuera de tu ciudad  para poder realizarlos, obviamente quienes lo hacen son unos afortunados, pero ayudando a la gente que te rodea, ayudando a tu ciudad, tu vida también puede cambiar.

Por eso, recomiendo profundamente este tipo de actividades tan gratificantes, porque son el comienzo de algo especial en vuestras vidas que estoy segura que vosotros seréis los que aprenderéis de ello y creedme no hay cosas más bonitas que ver una sonrisa de un desconocido por dedicarle tu tiempo.

Con mi experiencia como voluntaria he aprendido a que es importante que en esta vida nadie venga a ti sin irse mejor y más feliz, y sobre todo que nos demos cuenta de que una vida vivida al servicio de los demás, merece ser vivida,

CONTACTO:

AlePalma106@gmail.com

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