La Paz comienza con una sonrisa

Bea Amaya

¡Hola! Me llamo Bea Amaya, estudio Ingeniería Industrial en la Universidad de Sevilla y he tenido la suerte de poder hacer mi movilidad Internacional del grado universitario en Chennai, India. Os voy a contar sobre una de las ONG más conocidas en la India y que visité yo misma, la Fundación Vicente Ferrer.

Durante los primeros años de mi carrera he estado realizando distintos voluntariados en Sevilla y cuando estuve mirando destinos para irme de Erasmus me llamaba muchísimo la atención un país como la India. Un país que te enseña todo y no te pide nada a cambio.

Nada más llegar, te impacta el caos de la ciudad, la cantidad de gente, animales y motocicletas por las calles, las mujeres en la puerta de sus casas haciendo sus tareas del hogar, hombres llevando carros de comida empujados por vacas o por ellos mismos incluso, mujeres vistiendo “saris” (un traje único y específico de este país), niños jugando en medio de todo este caos pero tan felices y desinhibidos… Realmente es un lugar que visitar al menos una vez en la vida.

Ya en la India conocí la Fundación Vicente Ferrer, que se localiza en el distrito de Anantapur. Esta fundación comenzó buscando pozos de agua en medio del desierto de Anantapur para los poblados que vivían allí. Poco a poco fueron ampliando las necesidades de los poblados y satisfaciendo los recursos de primera necesidad.

Actualmente, tras 50 años de trabajo y esfuerzo, ayuda a 130 000 niños gracias al padrinazgo, emplea a casi 2400 personas, gestiona cinco hospitales, uno especializado en enfermos de sida y más de mil escuelas, entre ellas una para niños ciegos, una para sordos, una para niños con Síndrome de Down y otra para niños con minusvalías de todo tipo, alcanzando hasta 3 millones de personas (la mayor parte dalit, que son los intocables sin casta)

Esta ONG, que es española, admite visitas pero no admite voluntarios sin haber terminado antes una carrera. De esta manera hace más útil las ayudas que puedas aportar en las escuelas, hogares y futuros proyectos de desarrollo. El ambiente que se respira en el campus de la fundación, la positividad, la alegría y las ganas de vivir con las que miles de niños te reciben cada día es algo inexplicable. El no comparase con nadie, no sentirse cohibidos por aquellas personas que entran y salen de su vida con una facilidad de la que muchos voluntarios quieren tener a la vuelta a sus países, son algunas de las cualidades que tienen esos niños que no tienen nada pero que te lo dan todo a cambio.

Recuerdo uno de los días que estuvimos en el campus de la fundación visitando las escuelas, hospitales y todo tipo de actividades que realizaban en los poblados de Anantapur. Ese día era muy especial para ellos, la ONG entregaba casas de la fundación Vicente Ferrer a respectivas familias de un poblado cerca de la ciudad de Anantapur. Estaban felices, no daban crédito, muchas abuelas que habían vivido plena miseria durante toda su vida no podían creer que le ofrecieran una casa con esas condiciones a ella y a toda su familia (hijos, yernos, nietos… todos viven bajo el mismo techo). Estas casas se registran siempre a nombre de las mujeres para fomentar así la importancia del papel de la mujer en la India y darles la oportunidad de ser dueñas de sí mismas y no depender de nadie.

Dejaron de ser incluso ese día los protagonistas de sus vidas, dejaron también la valentía y el esfuerzo con la que muchas mujeres se enfrentan día a día para combatir la desigualdad de género que existe todavía en el país, y nos pusieron a nosotros y a miembros de la fundación como los héroes que eran ellos.

Hogares en los que vivían antes de la renovación de las casas.
Hogares que la Fundación Vicente Ferrer pone a disposición de las familias. De esta manera evitan posibles enfermedades debido a la falta de higiene y también evitan posibles inundaciones gracias a la construcción en alto.

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