Jaime Pastor

La vida está para gastarla por los demás

Jaime Pastor

Hola! Soy Jaime Pastor, tengo 24 años y soy periodista en el Servicio de Comunicación de la Universidad Loyola. Soy el tercero de cuatro hermanos.

Desde pequeño he sentido esa inquietud de ofrecerme a los demás a través del voluntariado. Aunque empecé a hacer voluntariado a partir de los 16, siempre he sentido admiración por las personas que dedicaban su tiempo a los demás.

En 2018 fui a Calcuta, aunque no fue mi primer voluntariado… como si lo fuese. Desde hacía tiempo quería ir a la India. Cuando tenía 18 años me lo ofreció el padre Jorge Ranninger, pero no pudo darse. Sinceramente no sabría explicarte la razón, pero sentía esa necesidad interior de ayudar allí. Había oído hablar de las Misioneras de la Caridad y de Madre Teresa. Tenía esa inquietud, sin más. Fui con la Asociación Kumi Voluntariado.

Como he dicho antes, no sabría decir la razón de haber ido a Calcuta, pero si tuviera que decir algo es porque siento ‘debilidad’ por ayudar a los más necesitados. Y no lo digo desde un punto de vista “yo soy más que tú por que tú eres pobre y yo no”, no. Siento esa vocación por ayudar a la gente que está olvidada del mundo, a la que nadie quiere. Allí en Calcuta te encuentras a personas así por cada calle. A veces una bofetada de realidad viene bien.

Lo que más me costó de mi voluntariado, si te soy sincero, fue el lavar y ayudar a hacer sus necesidades a las personas del centro al que iba (la casa que me asignaron se llamaba ‘Nabo Jibon’, de jóvenes y adultos enfermos mentales). Seguramente pueda parecer un poco superficial, pero esa situación me podía. Pero bueno, gracias a que tenía compañeros que lo hacían con una actitud increíble… me ayudó a superar esa ‘barrera’. Ir en grupo me ayudó muchísimo.

Después de esta experiencia creo que soy una persona más sensible a las personas que más sufren. Es cierto que no hay que ir tan lejos para ayudar, lo reconozco. Lo paso mal cuando veo gente tirada en la calle, durmiendo en portales con un cartón. Siento que no he hecho nada extraordinario para merecer lo que yo tengo y que otras personas estén así. Hago lo que hago porque es una manera de devolver lo que he recibido gratis en mi vida. El voluntariado en Calcuta cambió mi mirada hacia los que más sufren. Aprendes muchísimo de estas personas, también del grupo con el que vas. Si tuviera que decir tres palabras… diría que aprendí lo que es el altruismo, la responsabilidad y la sensibilidad.

Creo que la vida está para gastarla por los demás, y aún así me parece poco. Suficiente sufrimiento hay en el mundo como para no intentar hacer el bien. Y porque creo que es justo dar a los demás en la medida que tú has recibido en tu vida gratis.

De este voluntariado me quedo con el papel tan importante que he visto que tienen las Misioneras de la Caridad: dar su vida por el que nadie quiere. Y también me quedo con ese amor desinteresado con el que íbamos todos a Calcuta. Íbamos a dar todo de nosotros y al final… recibes muchísimo más. Esa paradoja es brutal. Te deja KO a tu vuelta.

Lo recomendaría, seguro. Conocer la realidad de otro país (en este caso la India, en Calcuta) me parece algo muy importante. Te abre la mente, te hace más sensible al sufrimiento y te hace ser consciente de la suerte que tenemos los que tenemos amor de los nuestros. Parece algo simple, pero es que eso lo es todo.

CONTACTO:

Instagram: @jaimepastorcruz

Teléfono: 672 356 642

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