Loren Morejón

Lo realmente importante en la vida

Loren Morejón

 

Quería compartir mi experiencia en un voluntariado que hice con la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). 

Se trataba de una labor que, si bien era muy básica, considero que era bastante necesaria para los que la recibían. El voluntariado consistía en dar compañía a los enfermos de cáncer que se encontraban en el Hospital Virgen del Rocío y que habían recibido parte de su tratamiento de manera reciente. 

Debido a los quehaceres diarios de muchos de sus familiares, muchos de los pacientes pasaban gran parte del tratamiento acompañados únicamente por el personal del Hospital, que, a su vez, tenían que estar pendientes de muchísimas otras labores. Por lo que, generalmente, la función del voluntario consistía en “rellenar” esos momentos de “soledad” de los pacientes cuando estos se encontraban en medio de sus tratamientos. 

Una simple conversación o la mera compañía, ayudaba a que toda esa parte del tratamiento pudiera llegar a llevarse de mejor manera. Como voluntario es muy agradecido, porque realmente das muy poco -simplemente el estar conversando con una persona- y recibes mucho, desde agradecimientos de los propios afectados, familiares, hasta la misma sensación personal de poder haber ayudado a alguien. 

Personalmente, me sorprendió bastante la manera de afrontar la enfermedad -en muchas ocasiones enfermos terminales- de la mayoría de los pacientes, los cuales solían llevarla con alegría y sin queja, lo que me animó a intentar no quejarme en mi día a día por las clásicas dificultades menores que “sufrimos” todos. 

¿Desde cuando haces voluntariado?

Empecé esporádicamente en los últimos años de mi etapa escolar a través del mismo Colegio. Una vez que entré en la Universidad he tenido la suerte de estar siempre rodeado de personas muy cercanas a este tipo de actividad, por lo que se puede decir que lo he tenido muy fácil. 

Si fue tu primer voluntariado o experiencia de ese tipo, ¿por qué decidiste empezar?

Tampoco me plantearía al inicio muchas cosas. Como en muchas situaciones, sobre todo en esas edades, pruebas sin saber, y si te gusta pues ya sigues. Como ya he dicho, he tenido la suerte que tanto a través del Colegio al principio, como después en los años de Universidad, se me ha animado a participar en voluntariados.  

¿Por qué decidiste sumergirte en esa experiencia en concreto?

Una amiga mía participó en una actividad de la Asociación y tras ella animarme y tener algún caso cercano de la enfermedad, decidí probar. 

¿Qué es lo que más te costó?

En general, y sobre todo en esa época, todo lo que se salía de lo que era mi clásico día a día -en esos momentos, clases, estudio, deporte- me costaba bastante. Al ser una actividad que se realizaba entre semana se me hacía más difícil. 

¿Cómo eras antes y después de esa experiencia? ¿Qué cambió?

No es que haya tenido un cambio radical tras la participación en ninguno de los voluntariados que he hecho en mi vida. En mi caso, ha sido un proceso lento que sí me ha ayudado a ser consciente de lo privilegiado que soy y de lo que es realmente importante en la vida. 

En mi opinión, en este tipo de voluntariados, cuando lo miras con perspectiva, realmente el primer beneficiado eres tú mismo. Ayudas a personas con “necesidad”, pero es algo muy subjetivo, a lo mejor en ese momento el principal necesitado eres tú y realmente ni lo sabes. Puedo decir que los voluntariados en general, me han ayudado a enfocar de manera diferente muchos problemas que surgen en mi día a día. 

¿Qué valores te encontraste?

Me sorprendió mucho tanto la resiliencia de estas personas ante situaciones, en ocasiones, muy adversas, como la alegría con la que lo enfocaban. Habría de todo, pero era algo muy general. Con esto me refería a que realmente el principal beneficiado podía ser yo mismo, que me quejaba diariamente de situaciones realmente cero importantes. 

¿Por qué crees que es necesario darse a los demás y compartir?

Desde un punto de vista teórico diría que es la clave para ser feliz. Desde un punto de vista práctico creo que a todos nos gusta sentirnos útiles para con los demás. Entiendo el acto de ayudar a alguien como un acto de ayuda recíproca, en el que hay “dos ayudados”, el que recibe la ayuda y el que la da. Creo que es lo que da un poco de sentido a la vida en sociedad. 

¿Con qué te quedas de tu experiencia?

Además de la resiliencia y la alegría de los pacientes, me sorprendió mucho la fuerza y la alegría con la que iban todos los días las personas que organizaban el voluntariado. Era brutal verlas sonreír en cada momento, haciendo su “función”, cuando realmente también tendrían sus problemas diarios, y allí estaban completamente dispuestas y sonriendo en cada momento. 

¿La recomendarías?

Por supuesto!

CONTACTO:

Correo: lmorejonmarquez@gmail.com

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