La fórmula de la felicidad

Pablo Candau

 

Defino mi experiencia de voluntariado como un “despertar” a nivel personal.

Siempre escuchamos de las personas que dedican su tiempo a los demás, decir que vas a ayudar y al final, es uno mismo quien acaba siendo ayudado. Y añadiendo varios matices, no podría estar más de acuerdo.

En mi caso decidí dejar mi vida en España, para irme a Filipinas con YouSocialVolunteer a encontrarme un poco a mí mismo. Mi misión era convivir con los habitantes de un pequeño pueblo, entenderlos, y ayudarles a desarrollar un proyecto que les supusiera un beneficio económico.

De primeras, puedo decir que lo hice porque quería tener una experiencia diferente, donde pudiera explotar mis habilidades y tener impacto social ayudando a los demás, saliendo además de mi zona de confort.  Pero ahora que lo veo en perspectiva, puedo decir que hay un sinfín de razones para tener una experiencia donde el objetivo sea compartir con otras personas, lo que uno pueda ofrecer.

Cuando llegué, pensaba dejarme la piel para ayudarles a nivel social, aportándoles alegría y ánimos, y por supuesto en los aspectos técnicos de mi labor allí. Y a medida que avanzaban los días, me fui dando cuenta ¡que ellos ya eran felices! Me costaba creerlo sinceramente, a duras penas llegaban a fin de mes, y para ello, tenían que prescindir de “cosas” que nosotros consideramos fundamentales, y, aun así, ¿eran felices? Quería descubrir por qué.

Y resultó que era muy sencillo. Sabían disfrutar de los pequeños placeres. De los más importantes. Esos que realmente son pilares en nuestras vidas, y nosotros, o, mejor dicho, yo personalmente no valoro hasta que me los arrebatan.

Los habitantes de aquel pueblo, que actualmente son amigos, y puedo decir que parte de mi corazón, me hicieron ser parte de ellos mismos desde el primer momento, sintiéndome como uno más, nos hacíamos reír, conversábamos de nuestras culturas, salíamos a jugar, o en otras palabras, disfrutábamos de los pequeños placeres.

Me di cuenta, que no es tan difícil ser feliz, o al menos intentarlo.

Me dieron una lección de como tener problemas capitales como no poder comer tres veces del día, pero levantarse con una sonrisa y dar lo buenos días.

Los problemas que nos surgen en la vida, son circunstanciales y tenemos que darle la importancia que se merecen. Pero nunca podemos dejar de reírnos con la vida y con las personas que tenemos a nuestro alrededor. Pienso que, es una forma de relativizar todo, y decirte a uno mismo que el objetivo de nuestro tiempo aquí no es otro que ese, compartir, reír, cuidar y disfrutar de los que quieran hacerlo con nosotros.

He aprendido muchísimo tanto en este voluntariado como en otros que he realizado. Al final es un tiempo invertido en ellos, pero sinceramente, no creo ni que sea reciproco, si no que uno acaba recibiendo mucho más de lo que da. Me agradezco a mí mismo el tener la suficiente capacidad de darme cuenta de que repartiendo suerte, es como uno mejor disfruta y aprovecha, como bien dice un viejo amigo, esa suerte que nos ha sido concedida por mera casualidad.

CONTACTO:

Correo: pablocandauy@gmail.com

Instagram: @pablocandauy

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3 comentarios en “Pablo Candau”

  1. ¿Qué tal Pablo?
    Llevo un tiempo dándole vueltas y realmente me encantaría vivir una experiencia como mínimo parecida a la tuya!.
    Por eso, me gustaría poder hablar contigo y que me contases más en detalle para poder hacerlo realidad.
    ¡¡Espero tu respuesta!
    Un abrazo Pablo

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