La vida se nos da, y la merecemos dándola. Haz de tu vida algo bello

Pablo Díaz

 

1.VOLUNTARIADO

Buenas, soy Pablo Díaz Domínguez. Soy de Sevilla y aunque todo empezó en marzo de 2012, realmente empezó mucho antes.

Todo empezó como empiezan las grandes historias, de casualidad. O no. Dicen que las casualidades no existen, que es la forma que tiene Dios de firmar su obra y seguir en el anonimato. Y esta historia se convirtió para mí en una irrefutable prueba de ello.

Hay millones de maneras de vivir la vida, tantas como formas de que te recuerden una vez termine este viaje, el gran viaje de nuestras vidas, y sólo nosotros decidimos cómo vivir ese viaje, cómo ser recordado. 

Por eso, hacía muchos años que tenía decidido que, una vez acabase la carrera, debía realizar alguna experiencia de voluntariado que me marcase de por vida, pretendiendo, de este modo, cumplir mis sueños mientras cumplía el de los demás. Mucha gente que había visto pasar ese tren me recomendaba que, una vez entrase en la espiral laboral y familiar, me sería imposible en una sociedad que cada día corre más deprisa. Por eso supe que era ahora o nunca, y comencé a barajar distintas posibilidades hasta que la casualidad o el destino apareció.

Ya habían pasado muchos meses, incluso años, desde que escribí a distintas ONG’s solicitando información y solicitando participar en algún voluntariado, pero no obtuve respuesta. Entonces, justo una semana después de acabar la carrera, me llegó una respuesta de una ONG, preguntándome si estaría interesado en irme de voluntariado a Malawi por un periodo largo. Era mi tren y no lo dudé.

Antes de comenzar, durante los meses que estuve allí escribí un blog cada vez que podía, donde desarrollo mucho más la experiencia, pues como podéis imaginar es imposible resumirla en unas líneas.

La ONG Helping Malawi es una ONG cuyo objeto principal es promover y desarrollar proyectos humanitarios en zonas marginales de Malawi. Sus fundadores, Ramón y Triana, fueron voluntarios en Malawi unos años antes que yo, y tras su vuelta fundaron la ONG como medio para seguir colaborando desde aquí. Entre los muchos proyectos y misiones con las que colaboran, está la misión de Chezi.

El St. Mary’s Rehabilitation Centre es un orfanato de 160 niños menores de 14 años situado en un pueblo en medio de la nada llamado Chezi (colina en chichewa), en Malawi, donde las hermanas misioneras de Maria Mediadora se desviven todos los días por ofrecer un futuro mejor a estos niños, y donde realicé el voluntariado durante casi 6 meses. Adjunto una web donde se habla de la misión.

(http://www.emiliomorenatti.com/porafrica/misiones/chezi.htm)

La misión está en la la zona rural de Dowa, a 80 kilómetros de la capital (Lilongwe), la misión de Chezi (“colina” en chichewa) surgió en una de las zonas más pobres del país con el objetivo de erradicar la malnutrición infantil mediante la medicina preventiva. Se empezó en 1992 con un Centro de Rehabilitación de Malnutridos que acoge a niños con sus madres. Más tarde, debido a las necesidades acuciantes, se amplió a la recogida de 150 niños huérfanos del SIDA así como al seguimiento de más de 700 niños de los alrededores que, a pesar de vivir con sus familias, necesitaban especial atención. La misión también cuenta con un dispensario que atiende más de 100 consultas diarias, un hospital con 200 camas, una granja-huerta-escuela, ocho casas de 16 niños huérfanos con 2 madres adoptivas que se han quedado viudas, una clínica ambulante y clases de alfabetización y refuerzo para escolares. El personal es de unas 70 personas, además de las seis religiosas de Maria Mediadora, y su funcionamiento le ha convertido en todo un modelo a seguir. Cuenta con la colaboración de varias ONG´s españolas.

Mi misión durante los meses que estuviera allí consistiría en dar clases por la mañana en el Colegio que hay fuera de la misión y que acoge tanto a los niños del centro como a los de las aldeas cercanas. Por las tardes, clases de “informática” en los 5 ordenadores que hay en la misión. Además de todo ello, ayudar en lo que hiciera falta en la misión, ya sea en el hospital del centro, en el huerto, en la clínica móvil con programas de ayuda a aldeas rurales, etc. Y por último, Ramón, el fundador de la ONG, me dejó a cargo del Sevilla FC de Malawi, equipo de fútbol creado para los trabajadores de la misión y adultos de Chezi, y con el que jugué todo este tiempo hasta salir campeones, todo un lujo para un sevillista como yo, y algo más que una casualidad.

Es cierto que, para poder realizar este voluntariado, se exige por lo general que vayas un tiempo largo, de más de 5 meses, pues es un país al que tienes que aclimatarte, con dos lenguas, por lo que los niños hablan la lengua de allí (Chichewa), y donde el propio shock del cambio cultural del país hace que en estancias cortas sepa a poco.

Malawi es un país maravilloso, aunque distinto a todo lo que conocemos. Te sorprende todo, pues tienen unos valores humanos olvidados en nuestro mundo. Pero por otro lado es un país duro, convives con la muerte. Vives con niños que no tienen padres, pues la esperanza de vida es bajísima, y es uno de los países con mayor índice de SIDA. Todo ello hace que la experiencia sea inolvidable, pues aprendes de la dureza, y te sorprendes con la belleza. Pero, sobre todo, te acogen con una alegría que no conocemos aquí, a pesar de que, según nuestra forma de entender la vida, no deberían tener razones para ser felices. Allí aprendes que no es así.

2. BAÚL DE LOS RECUERDOS.

Es imposible resumir todo lo que allí viví. Hay momentos muy duros, pero sobre todo momentos inolvidables.

Aunque me fui en esta experiencia solo, al mismo tiempo que yo también fue una pareja de Sevilla a otra misión que la misma ONG tiene en este país, María y Javi, con quien pasé momentos únicos.

De la experiencia me quedo con la humanidad que aprendes. Los valores que tienen y que desgraciadamente nosotros hemos olvidado. Me quedo con la acogida de los niños, quienes te tienen como a un padre, puesto que nunca han tenido. Me quedo con los momentos de juego con los niños, con los viajes a otras misiones, con el choque cultural, las creencias del país y los extraños hábitos. El poco valor a lo material y el valor a lo humano. Pero, sobre todo, con la felicidad de todos los que allí viven, pues son millones de veces más felices que nosotros, aun teniendo millones de razones más para no serlo.

También, con los momentos vividos con el Sevilla FC de Malawi. Además de todos los partidos entre poblados que jugábamos, organizamos un campeonato con todos los poblados de Malawi. Fue espectacular, con muchísimas personas en los partidos, y donde, además, salimos campeones. Independientemente de esto, sentí como sirvió para que durante algunas semanas se olvidaran de todo, y disfrutara viendo lo felices que son con tan poco.

Por supuesto que hubo momentos duros. Uno no se va de voluntariado sin conocer que va a pasar momentos duros. La luz casi siempre la cortaban a las 6 de la tarde. Eso significaba ducha fría, no poder cocinar, y estar en casa con la luz de unas velas, sin nada más. Hay soledad. Al haber tanta pobreza, malnutrición y enfermedad convives con la muerte. Debes tener cuidado con vacunas y medicación para prevenir posibles enfermedades, pero creedme cuando digo que todo eso es lo que hace tan especial la experiencia. Lo que la hace única. Los momentos duros son lo que hacen que todo merezca la pena.

Aunque tenga más nombre de lo que es, debes saber que en determinados países posiblemente cojas la malaria. La malaria para nosotros no debe convertirse en nada preocupante. El problema es cuando estás malnutrido, tienes sida, etc. Solo en esos casos es cuando la malaria puede ser peligrosa, pero para un voluntario no me preocuparía. Yo la tuve aun tomándome las pastillas, fueron dos días y no pasa nada.

Otra cosa espectacular son las misas de allí. Son impresionantes, ya no por la tremenda Fe que tienen allí, ni por las casi 4 horas que pueden durar, sino porque es una fiesta en toda regla, con cánticos, ofrecimientos…es imposible de explicar, debes vivirlo.

Para hacer ver un par de ejemplos de la forma de ser de allí, siempre cuento dos historias que me ocurrieron. La primera, por la razón que fuera un día me levanté con menos ánimo, y un niño me preguntó si estaba enfermo. Le contesté que no, y me miró extrañado, pues para él sólo hay dos opciones, o estas enfermo o estás feliz. Eso te hace ver lo insignificante de nuestros problemas. También, el día que me iba le quise regalar mi ropa a los niños, y me decían que para qué querían mi ropa, que ellos ya tenían una camiseta. Esto lo que te hace ver es el verdadero valor de las cosas.

Pero como ya he dicho, es esa mezcla de momentos duros, de aprendizaje y de momentos únicos lo que hace que sea una experiencia que no olvides en tu vida, y que todo merezca la pena.

3. CONSEJOS.

Lo primero mentalizarte que vas a un mundo completamente distinto en todos los sentidos. La cultura, accesos, educación, facilidades, etc. Mentalizarte realmente para que cuando llegue el choque estés prevenido. Saber que es posible que no tengas acceso a electricidad o internet cuando quieras. Que quizás el agua tengas que hervirla antes de poder beberla. Que vas a convivir viendo extrema pobreza, hambruna o muerte. Que la enfermedad no entiende de razas o que lo que tú entiendes por derechos no es lo mismo en todas las culturas. En definitiva, ir mentalizado a que habrá momentos duros, pero que esos momentos duros son los que hacen más inolvidable una vez vuelvas. Piensa que habrá momentos para toda la vida.

Aconsejo irse un tiempo largo, de varios meses como mínimo, pues de lo contrario creo que no te haces al país por completo, en especial, si tienen una lengua desconocida para nosotros.

Aconsejo aprovechar para escaparse algún día a conocer la tierra, tanto la vida rural como las ciudades o lugares turísticos si los hay. Visitar otras misiones del país.

Si queréis saber más, hay muchísima información en el blog que escribí desde allí, donde podréis conocer más a fondo toda la experiencia que viví, y que animo a todo el mundo a que la viva, pues te cambia la vida mientras intentas cambiar la vida de los demás, y se te queda grabado para siempre.

A día de hoy, seguimos colaborando con una ONG en Sevilla que manda contenedores a Malawi con ropa, comida no perecedera, juguetes y todo lo que pueda servir. Se llama Llamarada de fuego por si alguien está interesado en colaborar.

Como curiosidad, gracias a esta experiencia conocí a mi mujer, y en el viaje de novios volvimos a que conociera la misión, y celebramos una segunda boda en la misión.

CONTACTO:

diazdominguezp@gmail.com

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